"Poder Celestial del Padre, Ángeles, Arcángeles, Apóstoles, Maestros, Ejército del Señor.
Os pido que retiren de mi vida y de todos los que quieran.
A los hechiceros, umbandas, tarotistas.
A esos oscuros engañadores que llegue el PODER BLANCO, LA LUZ, LA PLEGARIA Y MI ESPADA DE AMOR.
A los que sé... YA Y AHORA!
Los ángeles os visitarán y aviso de amorde mi parte darán.
Y si alguno de mi quiso el mal, el bien les deseo y devuelvo lo que me dieron a mí y a mi alrededor.
Por cortesía les va a ustedes y a su alrededor.
Yo perdono y no acepto sus regalos de serpiente. Mi corazón latiendo, doy el amor y llegará a ustedes.
Que las lágrimas y el dolor conviertan sus almas.
Ahora quién sino Dios creador de todas las cosas aparte todas sus bajezas de mí.
Soy más luz, más amor, gracias a que me hicieron caer.
La vela brilla llena de amor.
Rencor en mí no hay, libra a todos los que me ataron.
El Padre todopoderoso los ve y no castiga. Él da amor, el poder único.
Dios es Amor, por eso es Dios.
No tenéis más al cordero, no engañáis más.
Sólo si no convierten lo oscuro en luz, la uva se seca.
Dejo al Padre su poder celestial y soy su voluntad.
Recibid lo que dieron.
AMÉN."
Julio César.
Enero de 2006.
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