"...lo peor de estar mal es pensar que estás bien. Yo creía que estaba tranquilo, que había superado muchísimas de las cosas más duras que viví... pero en realidad estaba muerto en vida. Días antes de que me encontrase con el Negro Fernando, una noche a las 3AM me desperté y me estaba prendiendo fuego... estaba solo y me estaba incendiando, pero jamás dije nada a nadie. Días más tarde, trabajando en la concesionaria, escucho una voz y digo "a uruguayos no le vendemos". Sin verlo durante casi 20 años, me vuelvo a encontrar con él, mi amigo de la juventud, el que me invitó a ir a Argentina y luego desapareció hasta ese momento. Él estaba radiante, no tomaba alcohol y casi no fumaba, había buscado hasta que encontró una escuela en donde un gran Maestro le dijo 'vayan a buscar al Maestro Perdido'. Al verme, la emoción y la alegría...estábamos distintos, pero yo siempre fui el mismo. Fuimos hasta mi casa y al entrar, luego de contarme de su camino y yo un poco del mío, comenzó a darme indicaciones para estar mejor... que saque cosas de ahí, que limpie de determinada forma, que reacomode y que necesitaba una Biblia. Le dije que la mía se la había quedado quien fuera mi pareja, y entonces él decidió regalarme una. "Siempre con la Biblia bajo el brazo, pollo", me dijo. Y yo reconocí que a pesar de haber sido siempre desprendido, tenía muchas cosas de más; que a pesar de siempre haber vivido con la Verdad y con Jesús, tenía deudas conmigo mismo. Entonces acepté mi sanación, acepté que estaba dando mensajes desde niño y que había olvidado lo que ya sabía, acepté que necesitaba ayuda para continuar con lo que vine a hacer sin que nada me distraiga, acepté que nada sabía porque todo tenía que aprender, porque de niño era más sabio, pero en 2005, a mis 42 años, en múltiplo de 7, volví a nacer una vez más."
No hay comentarios:
Publicar un comentario